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JUEGO DE ESPEJOS
Una mujer tan secreta y lenta, pero insisto en descubrir el sol que la nutre y el león que olfatea su nuca en la sombra, cuando duerme de bruces, de modo que escribo con cierta ansiedad poemas en busca de la hierba tan fresca que brilla en sus besos.
No es fácil alcanzar la palabra, o captar lo que dice su piel con su vello dorado, raptada y devuelta por el mar, cuando yace al sol sobre un toallón carmesí y las palabras se hunden en su respiración, o en la frase que explica como su cuerpo se tiende en una hamaca colgada bajo los árboles. Y está la gente del mercado, señoras que han adquirido un pollo o una merluza y marchan hacia el árbol de Navidad, en el cielo. Juraría que es mediodía y hace calor pero todo es sospechoso en este lugar centelleante.
envio graciela wencelblat
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